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Consejos para el paciente alérgico a Ácaros

Dra. Mónica Antón Gironés. Alergóloga
 
 
El polvo doméstico es una de las principales causas de problemas alérgicos debidos a los ácaros microscópicos que contiene.
 
¿Qué son los ácaros?
 
Los ácaros del polvo son unos organismos microscópicos que se alimentan de restos de la piel humana y que se encuentran en el interior de las viviendas. No pican ni transmiten enfermedades, y únicamente son peligrosos para aquellas personas que desarrollan alergia. En estos casos, el individuo presenta una hipersensibilidad  tanto al animal como a sus restos, especialmente a sus heces.
 
Los ácaros viven, sobre todo, en colchones, almohadas, mantas, alfombras, tapicerías de muebles o coches, ropa... y proliferan cuando la humedad ambiental es elevada (>70%) y la temperatura se mantiene alrededor de 25oC. Prácticamente no sobreviven en ambientes secos ni por encima de los 800 metros sobre el nivel del mar. Las épocas del año en que predominan son por tanto primavera y otoño, aunque durante el resto del año pueden seguir dando molestias.
 
Los ácaros que más frecuentemente producen síntomas de alergia son Dermatophagoides pterinisinus, D. farinae, D. microcera, Blomia tropicalis y Tirophagus putrescentiae.
 
Tener alergia a los ácaros del polvo no es signo de casa sucia. Evidentemente, una casa sucia empeora el problema, y aunque eliminar los ácaros es difícil o prácticamente imposible, lo cierto es que un “programa anti-polvo” puede disminuir su cantidad.
 
¿Qué se puede hacer para mejorar los síntomas de la alergia a los ácaros?
 
Antes de empezar cualquier tratamiento antialérgico hay que adoptar ciertas medidas ambientales:
 
1. En la vivienda:
 
Limpie la casa regularmente con aspiradora, sin barrer, quitando el polvo con un paño húmedo. Idealmente, la persona alérgica no debería estar presente en el momento de la limpieza, sin embargo, si es quien ha de hacerla, puede utilizar una simple mascarilla.
Si dispone de aire acondicionado, intente mantener la humedad por debajo del 50%.
A ser posible elimine las alfombras o bien utilice alfombras de pelo corto y aspírelas con frecuencia.
Procure evitar muebles con tapicería textil.
 
2. En el dormitorio:
 
Utilice un colchón de goma-espuma o de muelles, envuelto en una funda de plástico cerrada con cremallera.
Las almohadas y las mantas deben ser de fibra sintética y deben lavarse cada 7-10 días en un programa con agua caliente, especialmente en primavera y otoño. Elimine colchas y edredones.
Las sábanas y pijamas deben lavarse cada 2-3 días pasando directamente del tendedero a la cama sin guardarlos en un armario.
Las paredes de la habitación podrán pintarse o empapelarse siempre que puedan lavarse. Elimine los pósteres y los cuadros. Es interesante solear la habitación.
Intente tener el mínimo número de muebles posible, de línea sencilla y sin tapicería. Colóquelos de modo que puedan retirarse para limpiar por detrás.
Elimine de la habitación alfombras, moquetas, muñecos, etc. Las cortinas deben ser lavables y los libros no deben estar en estanterías abiertas.
Ventile la habitación a diario y evite la presencia de animales en la misma, ya que pueden contribuir a acumular ácaros.
Al sacar la ropa guardada en el armario durante un tiempo, airéela o incluso lávela antes de usarla.
 
3. La segunda vivienda:
 
Es aconsejable llegar durante el día, no por la noche, para ventilar bien la habitación y limpiarla a fondo antes de que entre la persona alérgica.
 
4. El automóvil:
 
Al igual que cualquier tapicería, acumula muchos ácaros. Aspírela con frecuencia y, si usa mantas, que sean acrílicas y se laven a menudo. 
ver otro consejo 
Los ácaros del polvo son una de las principales causas de problemas alérgicos
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